Un informe de la UBA alertó por la destrucción de empleo formal y la pérdida de poder adquisitivo
El mercado laboral argentino mostró nuevas señales de deterioro durante el primer trimestre de 2026. Un informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) indicó que el empleo formal volvió a retroceder en marzo, mientras que el salario mínimo continúa lejos de recuperar el poder adquisitivo perdido desde fines de 2023. El […]
El mercado laboral argentino mostró nuevas señales de deterioro durante el primer trimestre de 2026. Un informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) indicó que el empleo formal volvió a retroceder en marzo, mientras que el salario mínimo continúa lejos de recuperar el poder adquisitivo perdido desde fines de 2023.
El estudio elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires reveló que en el mes de marzo se perdieron 11.000 puestos de trabajo asalariado formal. Además, el empleo privado cayó un 0,1% en comparación febrero.
El informe señaló que desde noviembre de 2023 se perdieron cerca de 217.000 puestos de trabajo asalariado registrado en el sector privado. Asimismo, el relevamiento señala que el nivel actual de empleo formal retrocedió hasta valores similares a los de mediados de 2022, lo que evidencia las dificultades de la economía para generar nuevas oportunidades laborales.
A su vez, los datos muestran una evolución heterogénea entre los distintos segmentos empresariales. Mientras las firmas más pequeñas continuaron reduciendo personal, las grandes compañías ampliaron sus plantillas y las medianas mantuvieron niveles de empleo relativamente estables.
A este panorama se suma la pérdida de poder adquisitivo. Según el relevamiento, el salario mínimo, vital y móvil acumuló una caída real del 39,7% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. Aunque en algunos períodos las actualizaciones acompañaron la inflación, no lograron revertir el deterioro acumulado. Actualmente, el salario mínimo se ubica por debajo de los niveles previos a la crisis de 2001 y equivale a apenas un tercio del máximo registrado en septiembre de 2011.
Los autores concluyen que la persistente caída del empleo formal y el deterioro de los ingresos reales continúan configurando un escenario de vulnerabilidad para amplios sectores de trabajadores argentinos.
