Las universidades implementarán un nuevo sistema que reconocerá las “horas de estudio”
Las universidades argentinas comenzarán a implementar un nuevo sistema que modificará la forma en que se organizan las carreras de grado y pregrado. El Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU) incorporará un criterio que, además de las horas de clase, contemplará el tiempo que los estudiantes destinan al estudio, la preparación de exámenes y […]
Las universidades argentinas comenzarán a implementar un nuevo sistema que modificará la forma en que se organizan las carreras de grado y pregrado. El Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU) incorporará un criterio que, además de las horas de clase, contemplará el tiempo que los estudiantes destinan al estudio, la preparación de exámenes y otras actividades académicas.
En ese marco, la Universidad Nacional de Mar del Plata ya aprobó el reglamento que regulará la implementación del sistema y anticipó que comenzará a aplicarlo en los nuevos planes de estudio a partir de 2027.
Uno de los principales cambios que incorpora el SACAU es el Crédito de Referencia del Estudiante (CRE), una unidad de medida que permitirá calcular la carga de trabajo total que cada asignatura demanda a los estudiantes.
En la Universidad Nacional de Mar del Plata, cada crédito equivaldrá a 25 horas de dedicación del estudiante. Ese tiempo comprenderá tanto las horas de cursada como el estudio, la preparación de exámenes y las demás actividades necesarias para completar el proceso de aprendizaje. Además, el reglamento establece una carga académica de referencia de 60 créditos por año para las carreras de grado y pregrado, en consonancia con los lineamientos nacionales.
De acuerdo con la universidad, el nuevo sistema busca reflejar con mayor precisión la carga de trabajo que demanda cada materia y reducir las diferencias entre asignaturas que tienen una carga horaria similar, pero exigen niveles de dedicación muy distintos.
¿Qué busca cambiar el SACAU?
Más allá de modificar la forma de calcular la carga académica, el Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU) busca centrar la organización de las carreras en el tiempo efectivo de aprendizaje de los estudiantes y no únicamente en las horas de clase. Para ello, cada asignatura deberá contemplar tanto las actividades presenciales como el estudio individual, la preparación de evaluaciones, los trabajos prácticos y otras instancias de formación.
En ese sentido, la implementación del sistema no consistirá en una simple conversión de horas de cursada en créditos. Cada universidad deberá revisar sus planes de estudio para estimar la carga real de trabajo que demanda cada materia y adecuar la asignación de créditos a esos criterios.
Implementación y principales beneficios
La implementación del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU) será progresiva en todo el país. Según el cronograma definido por las autoridades educativas nacionales, todos los nuevos planes de estudio que se presenten para su aprobación a partir de 2027 deberán adoptar este sistema.
Las carreras que ya se encuentran en funcionamiento también podrán incorporarlo de forma gradual, a través de reformas curriculares. Según lo previsto, esa transición no obligará a los estudiantes a recursar materias ni alterará de inmediato sus trayectorias académicas.
Entre los principales objetivos del nuevo sistema figura facilitar la movilidad estudiantil entre universidades argentinas y extranjeras. Al utilizar una unidad común para medir la carga académica, será más sencillo reconocer materias aprobadas, realizar intercambios y comparar planes de estudio.
El reglamento de la Universidad Nacional de Mar del Plata también incorpora las Actividades Complementarias de Formación Integral (ACFI), un mecanismo que permitirá reconocer académicamente experiencias que, hasta ahora, no integraban formalmente la trayectoria universitaria. Entre ellas se incluyen proyectos de investigación, actividades de extensión, voluntariados sociales, becas de formación, tareas de gestión institucional, adscripciones y otras prácticas vinculadas con la formación profesional.
Con este nuevo esquema, las universidades buscarán unificar criterios para medir la carga académica de las carreras, favorecer la movilidad estudiantil y adaptar los planes de estudio a un modelo centrado en el tiempo efectivo de aprendizaje de los estudiantes.
